sábado, mayo 19, 2012

Café o Whisky


Siempre escribí sobre aquello que perdí
sobre aquello que no tuve. 

No se aun en que terreno duermes
si en mis textos o mi presente,
si en el café o el whisky,
el anhelo o el olvido.

Te espero, como quienes esperan la libertad
sin saber lo que harán con ella,
ahogando las horas, puteando calendarios.

Vaya suerte la mía. Vaya ironías compongo
cargo noches en la espalda,
mil sabores en mi boca,
mil pecados concebidos,
y aun desayuno soledades.

jueves, mayo 03, 2012

Un viejo con un sombrero de paja


Puesto que aún no puedo irme
por lo visto al otro barrio,
me gustaría hacerme viejo
más deprisa, más deprisa;
y estar sentado en una silla
al sol del mediodía.
Que hubiera un poco de mar.
Que hubiera un poco de cielo.
Y luego... Pongámosle al abuelo
un sombrero de paja en la cabeza.
Y un cigarro entre los dedos.
Y dejémoslo --ahora sí--
ahí quieto; medio lelo,
pero tranquilo y solo.

Roger Wolfe

domingo, abril 22, 2012

Guerra

De pronto tengo en la mano un arma
de pronto estoy en una guerra contra mí,
contra el que quieres que sea y contra el que soy.

sábado, abril 07, 2012

Cura de sueño

Y te escribí textos
odié al mundo y sus caprichos
me tumbe una botella de expectativas
me doblé al límite de la ruptura
pero no me rompí.
Cerré mis ojos 
conté hasta mil.
Tirando todo lo que soy en una cama
fui apagando uno a uno mis sentidos
hasta sentir solamente el latido de mi corazón
arrítmico y desafinado.
Me aislé poco a poco en el silencio de mi casa
y dormi.
Dormí como aquellos vividores después de sus naufragios,
como los soldados que vuelven a casa.
Dormí un día entero
y todo mi cuerpo lo hizo conmigo.

Entró el mismo sol, testigo, por la ventana
de pronto hoy ya no era ayer.
Al despertar
seguías toda.


viernes, abril 06, 2012

Tenlo claro


No vine a este circo a ver pasar las horas
no vine a sentirme un desgraciado,
en medio de un baile de disfraces,
donde todos llevan la misma mascara.
Vine a vibrar, a perder la razón, 
a clavarme un cuchillo en el pecho con tal de sentir.
Vine a dejar huella, a tatuar mis besos 
a gastar camperas de jean, 
emborracharme de vida,
vine a dejarme hacer.
No es tiempo de dudas:
el amor es para los valientes,
para aquellos que se apuestan el alma,
los atrevidos, los inconscientes:
y yo soy uno de ellos.

El tiempo perdido corroe.
Se acumula como un asunto pendiente
en un rincón del corazón, hasta invadirte el alma
dejando tus días sin aire, inútiles 
como una pila de libros, en un desierto
frio y húmedo.

No hay lugar para el enroque.
No hay excusa posible para no dejarse la piel
por otra piel. 

No vine a este mundo a adornar tu habitación,
no vine a ser el complemento en la vida de nadie
ni a tapar las heridas, a llenar los vacíos que otros dejaron..
Vine a comerme este pastel a bocados
con una sonrisa y un puñado de canciones.

Nunca será tu descanso, mi piel. 
Nunca será tu refugio
si haz de perder las llaves
ante el primer temporal.

miércoles, marzo 21, 2012

22:22 hs

Dicén que a esta hora
hay que pedir un deseo
yo solo pido ser feliz.
Me abuso, de paso:
quiero tambien descansar
dormir 8 horas seguidas,
y si es posible con tu piel, sobre la mía.
Y que el aparato que regula mis latidos funcione sin tregua
y ya que estoy, que el mundo no duela en cada esquina
en que la canción perfecta me espere, después de aquella carrera
que dura toda una vida,
y que el vino nunca se acabe, mientras toco el cielo raso de un bar
que no es tan raso.
Con la frialdad que caracteriza a los villanos, actuar como ellos
y dormir sin pesadillas, y reirme de aquel cielo que solo alberga condensación
y verte desnuda en mi cama, fotografiarte en mis retinas,
grabarte en mis huesos,
tatuarte un beso
y aquella dulzura
que aun guardo bajo llave.

sábado, marzo 10, 2012

El último cigarro

Quiero treparme a una nube de caramelo
respirar con todos los capilares,
soñar aquel sueño que nunca acaba.
Componer al compás de mi presión sanguinea
que se altera cuando la primavera entra en mi ventana
y en todas las cosas, que nadie ve, que todos sienten.
Pasarte a buscar por el trabajo con mi mejor camisa,
susurrarte al oído que todo estará bien, mientras cruzamos la avenida
y cambiar de piel, dejar la armadura en el camino,
dejarme sedar por tus andares y tus manos:
dejarme querer y ser querido.
Descansar por una vez sin pesadillas
después de haber trazado un mapa en tus caderas
y sonreír al despertar, viendo que nada cambió.
Preparar café, perfumar en vecindario
y no sentirme un bicho raro
y no sentir el peso del mundo sobre mis hombros
y toda esa basura que nadie barre.
Mirarte a escondidas mientras te vistes
improvisarte un silencioso ritual de bienvenida, 
y fumar el último cigarro de mi vida en soledad.

sábado, febrero 18, 2012

Susurros


Todo lo que pudo ser
el viento se lo llevó:
Olvidé, poco a poco, el lenguaje de mi corazón
que latía a la par de nuestro pulso
aquel, que hacía girar al mundo y las palabras
que cubrían nuestras pieles.
Prometí a las estrellas no ver más allá de aquellas luces de neón
de aquellas pieles, de aquellas noches de animales, de aquellos vasos
cargados de indiferencia.
Prometí no respirar, mantenerme inerte, carente de vida
si con todo aquello lograba proteger aquel planeta que habitamos.
Abordé un avión que rebosaba nostalgias y polaroids desenfocadas
dejando aquel edén, aquella piel de caramelo, ardiendo
para enfriar mi corazón.
Naufragué en el nuevo mundo, lustrando con todas las bocas, mi armadura
quemando los bares, superando todos los limites de velocidad
y adormecer todas las noches, aquel cansancio que otorga vivir vacío,
carente, hambriento, con pieles y licor de repudio.
Vuelves toda, cada mañana, de cada día, de los últimos 500
cuando cierro la puerta, y escucho a un cuerpo extraño alejarse.
Vuelves toda, y me susurras al oído, antes de dormir
palabras que aun no alcanzo a oír.