No vine a este circo a ver pasar las horas
no vine a sentirme un desgraciado,
en medio de un baile de disfraces,
donde todos llevan la misma mascara.
Vine a vibrar, a perder la razón,
a clavarme un cuchillo en el pecho con tal de sentir.
Vine a dejar huella, a tatuar mis besos
a gastar camperas de jean,
emborracharme de vida,
vine a dejarme hacer.
No es tiempo de dudas:
el amor es para los valientes,
para aquellos que se apuestan el alma,
los atrevidos, los inconscientes:
y yo soy uno de ellos.
El tiempo perdido corroe.
Se acumula como un asunto pendiente
en un rincón del corazón, hasta invadirte el alma
dejando tus días sin aire, inútiles
como una pila de libros, en un desierto
frio y húmedo.
No hay lugar para el enroque.
No hay excusa posible para no dejarse la piel
por otra piel.
No vine a este mundo a adornar tu habitación,
no vine a ser el complemento en la vida de nadie
ni a tapar las heridas, a llenar los vacíos que otros dejaron..
Vine a comerme este pastel a bocados
con una sonrisa y un puñado de canciones.
Nunca será tu descanso, mi piel.
Nunca será tu refugio
si haz de perder las llaves
ante el primer temporal.